Una primera parte de ensueño dejó a los de Hansi Flick en la lona y encarriló la vuelta en el Camp Nou
Este Atlético de Madrid ha demostrado ser impredecible. Del cielo al infierno en una semana y vuelta a empezar. La derrota frente al Real Betis en el Metropolitano hace escasos 5 días no auguraba un buen resultado para el partido de ida de la semifinal de la Copa del Rey ante el Barça. Pero, amigos, el fútbol es impredecible, y así lo demostró el Atleti ayer.
Una alineación sorprendente con la titularidad de dos de los jugadores más criticados de la plantilla – Molina y Ruggeri -, acabó siendo clave para alzarse con la victoria. El italiano controló a Lamine Yamal durante todo el encuentro y, en caso de que se escapara, Marcos Llorente y Koke acudían rápidamente a salvarle.
Molina, por su parte, hizo uno de los partidos más completos que se le recuerdan desde su llegada al Atlético de Madrid. Junto con Giuliano, volvió loco a Balde en el ataque. Tanto fue así que acabó asistiendo a Griezmann en el segundo gol rojiblanco con una cabalgada imperial por su carril. En tareas defensivas, mantuvo a raya a Dani Olmo y, posteriormente, a Ferran y al ya mencionado Balde.
Aunque si se trata de destacar la labor de un jugador en concreto, todas las miradas se centran en Antoine Griezmann. ‘El Principito’ firmó una primera parte perfecta en la que entendió a la perfección la gestión de espacios en ataque, la organización del juego y la ritmo en el contraataque. Con una posición más retrasada de lo habitual, el francés fue capaz de organizar las intentonas del Atlético de Madrid, esta vez, centradas en aprovechar la velocidad de Lookman y Giuliano a la espalda de sus defensores.
El nigeriano cargó con el peso de gran cantidad de ataques volcados en su banda, siempre escoltado por su gran aliado en la Atalanta, Matteo Ruggeri. Koundé fue incapaz de frenar los pases filtrados hacia Ademola y sus constantes carreras al hueco. Un estreno por todo lo alto en el mejor escenario posible.
Julián Álvarez, la tan añorada ‘araña’ rojiblanca, volvió a anotar. Tras más de 60 días sin ver puerta, el delantero argentino se reencontró con el gol contra el equipo con el que tantas veces se le ha relacionado. De esta manera acabó con dos debates de golpe. Ahora, falta que este gol haya sido el que haya abierto la lata de muchos otros más hasta que acabe la temporada.
En definitiva, el trabajo en equipo hizo al Atleti más grande. Las constantes ayudas, permutas, el entendimiento sin prácticamente mirarse, el ir todos juntos a por el objetivo… sumado a una mala imagen del Barça, provocó el cóctel perfecto para el resultado final. Pero, como dijo Simeone, «la eliminatoria no está cerrada».

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